jueves

VAINICA


Parece el día crujiente, como recién hecho para morder una esquina y saborear lo dulce y lo salado. Los colores intensos se ablandan bajo el bosque de hojas nacidas hace un mes o quizá menos. El agua suena al lado y les enfría el aliento. Los días son ya muy largos y no hay nada delate o detrás que pese demasiado en sus historias.

Ha pescado desde el amanecer metido en el río sin cuidado y ha llegado al lugar de la cita un poco antes. No le importan las hormigas que le cruzan por encima, ni las abejas curiosas, ni el sol que le roza con fuerza ahora en el cuello. Ella baja por la senda Enredada en un vestido de flores como una campesina francesa de película y lleva la mochila gris con las viandas, la manta vieja y el cassette.

Recuerda bien el día a pesar de los años. El terciopelo del musgo como almohada, su voz cantando a coro con Vainica, la timidez precisa, más tarde tan pequeña, las palabras proponiendo viajes que luego nunca harían, el latido de su corazón midiendo después una larga siesta. Recuerda el sabor del vino y de sus labios, el cansancio que le hace abandonarse como jamás lo hará luego en su vida, sus manos haciendo los bocadillos y él contando la aventura, la trucha que se fue, el color del agua justo en el borde en el que se hace más oscura, el brillo de la lucha y la complicidad malvada de unos helechos donde se enredó el sedal.

Luego se fueron juntos, anocheciendo ya, ella con su disfraz de campesina de peli de Chabrol y él con el de pescador casi adolescente. Subieron por el bosque de alcornoques, cruzaron por unos cerezos con las flores ya en el suelo. Mañana era domingo. Quedaron después tarde para beber cerveza en el pub Luna. Volvió a sonar allí una canción de Vainica y se sintieron cómplices de tanto azar propicio y tanto porvenir.

Tanto años después, pescando esas orillas, él siempre los ve en ese momento, compartiendo la vida y la manzana, el vaso y el abrazo, el ronroneo del agua en el futuro. Ya no sabe quién es o dónde estará ella pero le sale tararear aquella cancioncilla y mirar en la sombra donde se fue la trucha y probar suerte.



No hay comentarios:

Publicar un comentario