miércoles

MÁS


(Ilustración de Charles Harper)
Mi hijo el pescador viene abrazarme. Siempre se despierta por la mañana con una sonrisa y nunca le cuesta salir a la madrugada, nunca tiene frío, siempre quiere patinar, nadar, correr, montar en bicicleta, salir a cazar o a pescar. Me enseña que el cuerpo sirve para otra cosa además de para entumecerlo y olvidarlo delante de un ordenador. El cuerpo quiere marcha, campo, caminar, horizonte. Llevamos en movimiento miles y miles de años y sólo unas pocas décadas de vida sedentaria.
Pescar en el torrente hace que pongamos en acción todos los músculos, el equilibrio, la coordinación, los sentidos. No entiendo al pescador sentado.
Un filo de luz tenue por el este. En la radio suena entonces una canción de Joan Manuel: “…y el sol sólo es el sol si brilla en ti. / La lluvia sólo lluvia si te moja al caer. / Cada niño es el tuyo, / cada hembra, tu mujer. / Vivir para vivir. / Sólo vale la pena vivir para vivir….”
Y mi hijo el pescador dice: Claro, para qué más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario